17.2.08

El principio de una certeza

Siguiendo a Guillermo Martínez en su ensayo “Incompletitud y la preferencias del posmodernismo” (La formúla de la inmortalidad, Bs. As., Seix Barral, 2005), leo que una de las palabras preferidas de la posmodernidad es incertidumbre, que refleja a las claras otras preferencias de ésta corriente: el caos y la complejidad.

Creo firmemente, palabras deliciosas viniendo de alguien formado en ciencias, en que toda pregunta tiene una respuesta y que esas respuestas las encontraremos en la ciencia. Quisiera ensayar algunas explicaciones a continuación:

Lo que dice el “principio de incertidumbre” de Heisenberg es, no que hay fenómenos que no podemos conocer, sino que la observación misma es una variable en la medición. Es decir: hay que considerar que la variable “medición” modifica aquello que estamos observando, de manera indefinida pero cierta. No podemos saber que ocurre en determinada situación si no medimos, pero si medimos los resultados son influidos por la medición. Que éste principio de la física cuántica sea trasladable a la cotidianeidad tan fácilmente (con la prevenciones metodológicas del caso) nos dice 1) que la realidad es compleja y 2) pero que no es caótica.

Volviendo a las correspondencias entre la verdad y la ciencia podemos extraer un par de conclusiones: 1) sabemos ya que no hay que trasladar los métodos de las ciencias físicas o naturales a las sociales, 2) y sin embargo seguimos, en una gran parte de nuestras búsquedas, mirando nuestro propio ombligo epistemológico con las antiparras puestas, sin prestar mayor atención a lo que ocurre en otras disciplinas.


Cuenta Martínez que cuando el matemático ruso Lobachevsky nego el quinto axioma de Euclídes, es decir, consideró verdaderos los primeros cuatro y dio por falso el último, dio lugar a un nuevo mundo: la geometría no euclidiana, y con ella toda una nueva forma de ver la ciencia (que nos llevo, entre otras cosas, a la relatividad de Einstein).

La nueva disciplina de las redes tomo un camino similar: empezó por la física, la química y la matemática, hasta llegar a la sociología y la computación. En su viaje utilizo fuentes tan diversas como la meteorología, teoría de los juegos, psicología de las masas, y a todas estas y otras más les dio un empujoncito para descubrir nuevas verdades, y lo que es mejor, nuevas preguntas. Y nos confirmo algo que ya –se supone- que sabíamos: toda actividad humana tiene consecuencias cuantificables, caóticas solo gracias a nuestro desconocimiento. Pero esto ya nos lo había dicho Heisenberg, y no solo con su teoría: no pudo o no quiso desarrollar la bomba atómica para los nazis, y el mundo que siguió tomo la forma que todos conocemos como consecuencia de sus acciones. Más certeza que esa no se puede pedir.

(Escrito durante el viaje en colectivo desde Quilmes hasta Constitución, el día 16 de febrero de 2008, entre las 14.40 y las 15.10)

2 comentarios:

Nosotras mismas dijo...

Pasaba a saludar y a llevarme tu post para leerlo más tarde. Ahora las obligaciones me hacen posponer los buenos momentos.

Un abrazo

Sebas dijo...

Nosotras: espero te guste y q luego comentes.