17.3.08

Cuestiones de una vanguardia de salón

Algunas cosas que he leído me suscitaron un par de reflexiones muy rápidas acerca de la literatura y la vanguardia, o la literatura de vanguardia, como se prefiera.

Se desprenden de una nota que publico Ñ antes de fin de año conceptos acerca de lo que hoy debería ser literatura, según Josefina Ludmer: blogs, e-mail, Internet, lo que sea. Este último sábado Gustavo Ferreyra (escritor, autor de “El Director”) salio al encuentro de estas ideas en un artículo publicado en la misma revista cultural, ambivalente, en el cual reconoce la lógica del mercado imperante en el negocio editorial, pero que por otro lado sostiene que “en la Argentina actual, la de los trapicheos permanentes, la literatura está viva pero oculta, tragada por la gran ballena blanca llamada mercado.”

A partir de esto algunas pastillitas:

- Me pregunto: ¿Es vanguardista escribir haciendo un copy&paste con e-mails, publicando mi blog en versión libro, escribir sin puntos, sin mayúsculas o con ese precioso lenguaje que pulula en los sms (lugar del que no tendría que salir)? Tirar la piedra y esconder la mano no es mi estilo; entonces, la respuesta: No, y en cualquier caso es una discusión que tiene tantos años como la literatura. Los cuentos de Walsh que iban de carta en carta no suscitan nuestro interés por el formato, sino por la historia que cuenta. “Rayuela” seguiría siendo un maravilloso libro más allá de sus juegos con las distintas formas de leer un libro. Como bien dice Ferreyra en la nota de Ñ, cometemos el pecado de confundir el medio con la literatura. ¿Qué es la vanguardia, entonces, en la literatura? Lo de siempre: escribir una buena historia. Por eso disfruto de los libros de Guillermo Martínez, más allá de las ideologías. Y por eso me aburrí con Martin Kohan y su último libro. De hecho, el amigo Martínez, ya en su antológica pelea con Tabarovski, hablaba de toda está gente que sabe aprovechar la necesidad de cierto sector-nicho del mercado por todo aquello que despida un tufillo a novedad, vanguardia, ruptura, o como quieran llamarle.

- Gente linda, el mercado es parte fundamental de la literatura. El mercado pide libros cortos y le dan libros cortos, de no más de 200 páginas en el caso que sea una de esas novelas para pensar, y 400 o 500 si es un best seller onda Dan Brown. Si no hubiera mercado no habría libritos. Shakespeare fue parte de el mercado (teatral) en su tiempo, para no hablar de Bovary, ejem, perdón, Flaubert, o Verne. ¿Hay casos por fuera de la lógica mercantil? Por supuesto: pienso en Virginia Wolf como ejemplo paradigmático. Pero incluso a aquellos que alguna vez estuvieron afuera el mercado ya los ha cooptado. ¿Es posible la literatura por fuera del, en palabras de Ferreyra, trapicheo? Sí, pero sólo hasta que sea aceptada por los consumidores. “Martín Fierro” fue denostado por gran parte de la cultura letrada de su época, e ignorada por largo tiempo, hasta que una necesidad de literatura nac & pop, la hizo entrar al ruedo.

Dejo unos links donde revivir, y divertirse, con todo lo que genero la polémica entre Martínez y Tabarovski:



11.3.08

Identidad y viceversa

Post generado a partir de este otro, de Rafael Cippolini.

En la Edad Media la propia imagen se "creaba" UNICAMENTE a partir de la percepción de los otros. Era, en pocas palabras, una era muy poco narcicista: la identidad surgia de la participación en rituales y actividades públicas. En la actual todo "crea" identidad. Recibimos recibos a nuestro nombre, firmamos documentos varios, nos miramos en cada espejo que pasamos y cada aspecto de nuestra "imagen pública" está pensado profundamente.

Gilles Deleuze es quien hablo del nacimiento de la noción de sujeto a fines del Medioevo. Puntualmente la difference, el ser como diferencia, noción fundamental de la subjetividad. Y, leo, "como Bergson, afirmará que todo organismo es un conjunto de contracciones, retenciones y esperas; un pliegue de la materia-imagen, del tiempo-duración, pliegue que aparece como diferencia." Agregaria que la imagen que le oponemos al mundo tiene mucho que ver con el concepto de collage, superpuesto al de diferencia a la vez que, otra vez por sobre todo esto, aparece la normalización, entendida en algunos casos con el lowest common denominator, y en otros tan solo como mezcla, desorden de personalidad o lisa y llanamente desconcierto.

Como superar está versión "pop" de nuestra personalidad, la versión que ponemos en las vidrieras de nuestros cuerpos todo los días, deberia ser objeto de un estudio desapasionado, ya que no desideologizado, de las ciencias de la comunicación. No se hace por miedo a ser tildado de marxista o antisistema, cuando en realidad lo que se pide es señalar las características del mundo en el que nos encontramos inmersos. De hecho no creo que podamos superar las leyes que nos impone el contexto y el mercado (que son uno y el mismo) pero si podemos ejercer cierta censura en nosotros. O no. Pero tenemos que ser conscientes de que usando una remera de Ramones, aritos, tatuajes, etc. no estamos en contra de nada. Algo que ha existido en todas las épocas, como es el concepto económico de nicho, hoy está siendo desarrollado teóricamente. Hagamos pero sepamos. En eso consiste desarmar los conceptos, las épocas.

Pienso, finalmente, en las "cajas negras" de Bruno Latour, con respecto al concepto de "identidad" y "sujeto". Al nombrar estas palabras, suele remitirse a la psicología y la filosofía, separadas a propósito de la práctica cotidiana. Entonces estas fuertes ideas se desactivan en nombre de una ciencia que dice mucho sin decir nada. Al decir de Mario Kiektik, se realiza la cajanegrización de líneas de fuerza que nos sería muy útil para conocer en la medida que hacemos Sin conceptos no podemos pensar. Y, por favor, no caigamos en ese voluntarismo que piensa que cualquier vendedor de feria nos puede resolver cuestiones solo con repetirnos, cuando nos levantamos a la mañana, "soy lindo y me gusto" diez veces.

2.3.08

Fin de un recuerdo


Después de sobrevivir con pulmotor varios años AOL decidió, probablemente con justicia, pull the plug al añejo navegador Netscape. Recomiendan a sus usuarios los servicios pasarse a Mozilla Firefox, keeper of the flame, o Flock. Una postrera patada a Microsoft.


(Fuente: