27.7.07

Desorganizaciones

Los medios de comunicación siempre están mordiéndose la cola. Siempre hablán de si mismos. Podríamos decir que son rizomáticos. Los preogramas de chimentos, las revistas del corazón, los talk shows, tienén esa característica. Así que no debería sorprender que en nuestros blogs hablemos de la tecnología en gral., de Internet en particular, y más que nada: de blogs!!!
La introducción viene a cuento. Leyendo (sí, lo adivinarón) a Lash y su concepto de desorganizaciones encajaron de perillas en lo peripatético de los blogs, su multiplicidad. Más que nada cuando las compara con la cultura pop británica, es decir con las tribus urbanas, aunque él no las llame así. El sostiene que son formas particulares de sociación, ni formales ni informales: "Las desorganizaciones son menos locales, menos fijas que las organizaciones informales, y suelen estar más dispersas en el plano global; cambian de manera constante y están literalmente en marcha"(1). Post, comentarios, respuestas a los comentarios, links de un blog a otro, feevys. No tienen que ver con los países, sino con clases sociales, pero tampoco, con culturas, músicas varias, literaturas, políticas, pero no del todo. Hay un recorrido personales, eclético, en nuestro blogs, incluso en los temáticos. Un recorrido que atraviesa otros recorridos de una manera, me atrevería decir, nunca antes vista.
Además, como dice Lash, las desorganizaciones no son medios para fines, sino que "tienden a a apartarse de los medios que caracteriza la racionalidad instrumental (...) una herramienta de diseño es un medio, cuanto más investida está de afecto y más vivimos con esos instrumentos y artefactos en nuestras actividades cotidianas, más pierden el carácter de mercancías utilitarias para convertirse en' singularidades' (Appadurai, 1986)"(2). Tanto tiempo investimos en nuestros blogs, no de sólo de diseño, sino pensándolos, que son, como cualquier creación artística, nuestros hijitos (re Susanita lo mío). El blog pierde, casi, su carácter periodístico para adquirir uno artístico. Se convierte,inmaterial como es el blog en nuestras mentes (más allá de donde esté almacenada la información), en una interfaz teconológica más y, más aún, en indispensables, en un bien de primera necesidad.
(1) Lash Scott, "Crítica de la información", Amorrortu, Bs. As., 2005.
(2) Ibid.

10.7.07

Francesidad

Una reflexión a propósito de la “Crítica de la información”, de Scott Lash:

La semana pasada almorcé en el ¿local de comidas rápidas? ¿restaurant? ¿snack bar? “Bompler”, ese que está sobre Florida entre la avenida Corrientes y Lavalle. Esté tiene una estética que quiere aparentar el modo de ser francés. Además de la bandera tricolor los empleados visten boinas y en el menú hay hongos, papas noissette, y demás platos que pueden ser considerados “franceses”. Evidentemente es muy simple parecer francés y así asumirse como una opción frente a la avalancha norteamericana. Podríamos discutir los intentos de prevalencia o no de dos países que siempre han tenido un afán imperial como lo son Francia y los EE. UU., pero yo deseo quedarme con algo mucho más sencillo, a saber: como algunos nombres afrancesados y una boina pueden constituir el modo de ser francés o, si se quiere, la francesidad. La obvia lógica de la ubicación, los empleados locales, y su carácter de franquicia seguramente transnacional donde todo intento de distinción tiene que ver con operaciones capitalistas básicas, todas estas no alcanzan para evitar que después digamos “che, sabés que hoy comí en un restaurante francés” (como si los restaurantes tuvieran nacionalidad). Retomando, me impacto sobremanera que una simple boina se convirtiera, por metonimia,[1] en condición suficiente para declarar que algo ES francés. Y me vino a la mente una frase de Lash del libre mencionado en el título: ...”el 'desarrollo' cultural se guía menos por el lenguaje lógico de la identidad, la diferencia, el silogismo, la causa y la sustancia, y más por el lenguaje retórico de la metáfora, la metonimia, la sinécdoque y el oximorón.” (2005, Amorrortu, Bs. As.).

[1] Operación -simplificadora- fundamental del capitalismo, como ya advirtió Roland Barthes.