21.6.07

Nos quedamos solos

Navegando un rato por la Web uno se da cuenta que la discusión sobre el impacto y los cambios que acaecen day in day out. La Web 2.0 está por todos lados, la tecnología ocupa nuestras vidas y por tanto es natural que hablemos sobre ellas. Excepto acá, en Argentina.
En nuestro simpático país no hacemos tal cosa. La tecnología no es importante. Un intelectual de nuestro tiempo, que encima me cae simpático (todo está en las sensaciones, no hay ideas), Jose Pablo Feinman está ofreciéndose en un seminario acerca de "¿Qué es el Peronismo?" (que debería ser definido por lo que no es, pero eso es harina de otro costal). Maravilloso, estudiar la historia está bien. Pero encima estamos todo el tiempo tratando de descubrir quienes somos, por qué somos como somos. Sería más productivo pensar que clase de personas queremos ser. Pero el futuro da miedo. Entonces nos quedamos con el pasado. Ver quienes fuimos para no volver a eso.
Mientras tanto en el resto del mundo, por lo menos en la red, se discute cada vez más acerca de lo que viene. Equivocadamente o no surgen de las ciencias sociales gente, teóricos, que buscan entender, aprehender, está realidad que nos rodea. Categorías nuevas o la falta de ellas. Lash, Lessig, Cornella (que estuvo en la Argentina y paso desapercibido, fue a Chile y lo recibieron en todos lados como el innovador que es), Senett, incluso Virilio o Negroponte.
Nuestro filósofo más encumbrado es Jose Ortega y Gasset. Acá no está en discusión el orgullo nacionalista de ver cuantos filósofos tenemos sino el mostrar la evidente falta de interés sobre el futuro. Somos un pueblo que se ha acostumbrado a vivir de los errores del pasado. Y este mismo post lo muestra. En vez de hablar de esto debería estar escribiendo sobre lo que pienso, he descubierto, me interesa en referencia a las nuevas tecnologías. En todo caso es una dexorcización.

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