20.5.08
Jugar a todas las puntas
18.5.08
No podemos vivir sin fútbol
12.5.08
Nuevos viejos medios
5.5.08
La demonización de Google
Me sumo a la ¿demanda? de Guadalupe: tenemos que complejizar el analísis. Y si, hay que dar voz a todas las voces. Obvio, negar con la cabeza sin siquiera levantar la mano (como ocurrio en el último teórico con, al menos, una persona que observe) no suma nada a la discusión.
Lo más evidente es que Cassin escribe sobre un tema marketinero con propósitos marketinero, manteniendo posiciones maniqueas que la acercan mucho a la dupla Dofman-Mattelart de "Como leer al Pato Donald".
¿Es posible que Google trabaje para la CIA? Totalmente, pero eso no desecha de plano la posibilidad de realizar un análisis concienzudo y PRODUCIR y no REPETIR una respuesta archiconocida.
¿Es tonto llevar el perro al trabajo? ¿A alguien le importa? Evidentemente no es tonto, como minímo, para el dueño del perro. Y si algo tan nimio mejora el trabajo, bienvenido sea.
¿Qué estamos discutiendo, este mundo o la utopía que no llega nunca? ¿Queremos hablar de revolución toda la vida o cambiar algo a la vez que nos vaya bien?
Google tiene sus puntos oscuros, empezando por sus ansías de fagocitarse toda empresa que le dispute el mercado. Pero, si de universalismos hablamos, la Revolución Francesa tenía infulas grandilocuentes y no por ello le dejamos de reconocer sus logros -a la vez que señalamos sus errores.
Menos caretas y más caras, que sino vamos a declamar y declamar hasta quedarnos sin aire.
25.4.08
Explicando eso que desnaturalizamos por las dudas
PD: Espero les guste el video. Es mi idea de internet, la generación de contenido por los usuarios, el remix constante... que el video sea original de la banda es un mero detalle.
PD2: Con respecto a las críticas suscitadas en el teórico 6 les paso unas viejas opiniones mías.
17.3.08
Cuestiones de una vanguardia de salón
Se desprenden de una nota que publico Ñ antes de fin de año conceptos acerca de lo que hoy debería ser literatura, según Josefina Ludmer: blogs, e-mail, Internet, lo que sea. Este último sábado Gustavo Ferreyra (escritor, autor de “El Director”) salio al encuentro de estas ideas en un artículo publicado en la misma revista cultural, ambivalente, en el cual reconoce la lógica del mercado imperante en el negocio editorial, pero que por otro lado sostiene que “en la Argentina actual, la de los trapicheos permanentes, la literatura está viva pero oculta, tragada por la gran ballena blanca llamada mercado.”
A partir de esto algunas pastillitas:
- Me pregunto: ¿Es vanguardista escribir haciendo un copy&paste con e-mails, publicando mi blog en versión libro, escribir sin puntos, sin mayúsculas o con ese precioso lenguaje que pulula en los sms (lugar del que no tendría que salir)? Tirar la piedra y esconder la mano no es mi estilo; entonces, la respuesta: No, y en cualquier caso es una discusión que tiene tantos años como la literatura. Los cuentos de Walsh que iban de carta en carta no suscitan nuestro interés por el formato, sino por la historia que cuenta. “Rayuela” seguiría siendo un maravilloso libro más allá de sus juegos con las distintas formas de leer un libro. Como bien dice Ferreyra en la nota de Ñ, cometemos el pecado de confundir el medio con la literatura. ¿Qué es la vanguardia, entonces, en la literatura? Lo de siempre: escribir una buena historia. Por eso disfruto de los libros de Guillermo Martínez, más allá de las ideologías. Y por eso me aburrí con Martin Kohan y su último libro. De hecho, el amigo Martínez, ya en su antológica pelea con Tabarovski, hablaba de toda está gente que sabe aprovechar la necesidad de cierto sector-nicho del mercado por todo aquello que despida un tufillo a novedad, vanguardia, ruptura, o como quieran llamarle.
- Gente linda, el mercado es parte fundamental de la literatura. El mercado pide libros cortos y le dan libros cortos, de no más de 200 páginas en el caso que sea una de esas novelas para pensar, y 400 o 500 si es un best seller onda Dan Brown. Si no hubiera mercado no habría libritos. Shakespeare fue parte de el mercado (teatral) en su tiempo, para no hablar de Bovary, ejem, perdón, Flaubert, o Verne. ¿Hay casos por fuera de la lógica mercantil? Por supuesto: pienso en Virginia Wolf como ejemplo paradigmático. Pero incluso a aquellos que alguna vez estuvieron afuera el mercado ya los ha cooptado. ¿Es posible la literatura por fuera del, en palabras de Ferreyra, trapicheo? Sí, pero sólo hasta que sea aceptada por los consumidores. “Martín Fierro” fue denostado por gran parte de la cultura letrada de su época, e ignorada por largo tiempo, hasta que una necesidad de literatura nac & pop, la hizo entrar al ruedo.
Dejo unos links donde revivir, y divertirse, con todo lo que genero la polémica entre Martínez y Tabarovski:
11.3.08
Identidad y viceversa
En la Edad Media la propia imagen se "creaba" UNICAMENTE a partir de la percepción de los otros. Era, en pocas palabras, una era muy poco narcicista: la identidad surgia de la participación en rituales y actividades públicas. En la actual todo "crea" identidad. Recibimos recibos a nuestro nombre, firmamos documentos varios, nos miramos en cada espejo que pasamos y cada aspecto de nuestra "imagen pública" está pensado profundamente.
Gilles Deleuze es quien hablo del nacimiento de la noción de sujeto a fines del Medioevo. Puntualmente la difference, el ser como diferencia, noción fundamental de la subjetividad. Y, leo, "como Bergson, afirmará que todo organismo es un conjunto de contracciones, retenciones y esperas; un pliegue de la materia-imagen, del tiempo-duración, pliegue que aparece como diferencia." Agregaria que la imagen que le oponemos al mundo tiene mucho que ver con el concepto de collage, superpuesto al de diferencia a la vez que, otra vez por sobre todo esto, aparece la normalización, entendida en algunos casos con el lowest common denominator, y en otros tan solo como mezcla, desorden de personalidad o lisa y llanamente desconcierto.
Como superar está versión "pop" de nuestra personalidad, la versión que ponemos en las vidrieras de nuestros cuerpos todo los días, deberia ser objeto de un estudio desapasionado, ya que no desideologizado, de las ciencias de la comunicación. No se hace por miedo a ser tildado de marxista o antisistema, cuando en realidad lo que se pide es señalar las características del mundo en el que nos encontramos inmersos. De hecho no creo que podamos superar las leyes que nos impone el contexto y el mercado (que son uno y el mismo) pero si podemos ejercer cierta censura en nosotros. O no. Pero tenemos que ser conscientes de que usando una remera de Ramones, aritos, tatuajes, etc. no estamos en contra de nada. Algo que ha existido en todas las épocas, como es el concepto económico de nicho, hoy está siendo desarrollado teóricamente. Hagamos pero sepamos. En eso consiste desarmar los conceptos, las épocas.
